miércoles, 26 de diciembre de 2012

Ángel y Demonio

No, no, no...
Dije tantas cosas...
No, no, no...
Fui dueño de algunos pensamientos....

El arrepentimiento como enfermedad crónica,
mortal por necesidad.
Llevar rosas no soluciona nada,
trataré de tomar los consejos que no te aplicaste.

Quiero pensar que por una vez estuviste orgulloso,
quiero pensar que ella se fue esperanzada...
que mi odio escondía algo más sano
y que mi silencio era bien interpretado.

El tormento fue real, pero no quería esto, no,
he aprendido a vigilar mis deseos,
he hallado dolor hasta en el placer,
y no he encontrado lo que queríais para mí.

Conocí por ella el amor más puro,
por él la inteligencia más salvaje,
pero sólo adquirí vuestros defectos,
el último se lleva lo peor.

Espinas que se clavan al borde de una cama,
miradas de reojo hambrientas de cariño,
llantos inconsolables de algo inesperado,
conversaciones pendientes que nunca se saldarán.

Soy culpable por omisión, por calumnias
nunca fui tan independiente,
ni tan autosuficiente como quise aparentar,
pero lo quisiste creer cuando sólo quedábamos tú y yo.

Te fuiste, no luchaste,
tomaste por ciertas mis apariencias,
por eso nos dejaste,
no creíste ser necesario.

No, no, no....
dijiste tantas cosas
no, no, no...
no te saqué de tus pensamientos errados.

Mea culpa

martes, 18 de diciembre de 2012

Último estertor

Ya no habrán nuevos lugares,
los sauces lloran sus raíces,
aman y se disculpan a partes iguales,
no hay viajes al corazón.

Venció la locura,
obedeció a su cabeza,
y la magia dejó de recorrerle.
No descubrirá más.

Añorará las experiencias sensoriales,
ahora se castiga con lo básico,
mientras murmura su monotonía,
yo fui diferente.

No era como el resto,
pero lo desperdició,
se castiga con lo simple,
mientras maldice su apatía.

No se entiende,
no se comprende,
no se gusta,
no se ayuda.

La senda que queremos suele ser la equivocada,
lo fácil nunca es lo correcto,
los sauces se hacen sabios por la edad,
ahora duerme triste, lo pudo tener todo.

Todo lo que ahora le sorprende son las deudas,
las paredes de su casa cuando pasa mucho tiempo en ella,
y los polvos mal echados con alguien que no está a su altura.
Se subestimó y optó por lo sencillo. Por su ombligo.

Maldice su suerte,
con las manos aburridas,
con la mediocridad de una España agónica,
con demasiado tiempo para pensar.

Ahora sólo se ve como una víctima,
que ya no tiene magia, ni complicidad,
esa clase de tortura social de quien no supo querer,
de quien bebió por encima de sus posibilidades.

En la tele sale un político,
pero los tubos catódicos le han dejado en estado catatónico,
le dejó marchar, y se pregunta donde estará,
si su suerte habrá sido diferente.

Los temas superficiales son el síntoma de su muerte,
esconde su culpa agazapándose en su ignorancia,
decían que corazón que no siente droga segura,
y que mal de muchos consuelo de Pepe.

No vio paralelismos, no vio oportunidades,
no vio su muerte, ni siquiera la reconoce.
Y ahora, mientras se corre y gime
sus incoherencias también se abrazan a su acompañante.

Ya no hay lugar para la felicidad, no,
se encargó de matarla...

Ya no hay lugar para la autocompasión, no,
no supo aplicar la justicia.

martes, 11 de diciembre de 2012

Etcétera

Borró una gran historia proyectándola como si fuera mentira,
el cuento de caricias incontables, de pelos entrelazados,
ya no habrá más contacto, no, y cuando le pregunten
hablará de ella misma, sólo de ella.

Cuando viaja en metro no quiere llegar a su destino,
"lo importante es el viaje" le decían,
y en su cerebro sólo acordes nostálgicos,
pensará en ella, sólo en ella.

Ella mataba corazones a cañonazos,
cuando él le pregunta que queda,
si es que queda algo entre las cenizas,
"Etcétera" le contesta evasiva.

Noches en blanco,
donde los cantautores se convierten en DJs,
donde la rabia sustituye al dolor,
él se enfunda el traje y sale a olvidar.

Ella borraba el pasado, él el futuro
Él destroza su alma, ella estaba cambiando
Ella desaparecía, él le hacía regresar
Él decía "te quiero", ella "etcétera"

Noches de colores,
donde se acusan de desoír sus consejos,
todo eran contradicciones, dicen no encontrarse,
uno por defecto, la otra por exceso.

Y la adrenalina hará el resto,
se dejará llevar para paliar el vacío,
se despierta siendo otro distinto,
"etcétera" insiste ella.

Etcétera en su propio hogar,
etcétera en los coches,
etcétera en las frías noches,
etcétera en la oscuridad.

Los puntos suspensivos les separan,
cada vez son más, se alejan,
él grita ahogándose, ella reniega en silencio,
y hablan sin hablar.

Es el miedo, es la cobardía
es etcétera, que les hace huir,
es el odio que empieza a surgir,
son las promesas, que no las inmortalizan las fotos

"La orilla" dice él,
"Etcétera" dice ella,
llegar a ella, llegarán,
está todo en la mente.

Aferrarse a la muerte es una forma de sobrevivir,
la boca del lobo es un buen lugar para refugiarse,
él no tiene nada que perder,
ella habla por hablar.