"Ya pensaba que no existía, que era un cuento de mi madre, por fin he dado con él, teníamos mucho de que hablar" y es que Arsenio tenía muchas dudas. "Contra todo pronóstico no me ofreció los famosos falsos caramelos, el pobre hombre está actualizado; usa otros métodos, está cansando de que le etiqueten"
Arsenio ha querido respetar el anonimato del camello, ha conservado su privacidad. Ahora podrá dormir tranquilo, después de largos años buscando al señor del que tanto le hablaban en casa.
"Se ha sido muy injusto con él, tanta presión y habladuría le tuvo que alejar durante un tiempo de las puertas de los colegios. De ahí que empezara a pensarse equivocadamente que tan solo era un mito, una leyenda de los mayores"
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