Harto de que su hijo no atendiera a razones y se dejara guiar por las tonterías de sus amigos, decidió acabar con su vida para ilustrarle el aprendizaje. El hombre finalmente no ha fallecido, aunque tiene graves lesiones sobrevivirá.
Lo que Roberto consideraba una dura, aunque extremista, lección que tenía que hacerle ver a su hijo; su primogénito lo ha visto como una soberana gilipollez.
"Mi padre es que es imbécil, lo que su amigo le dijo es que se iba a hacer puenting"
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