martes, 24 de julio de 2012

Personal: Camina


Camina, oía, camina que llegarás,
pero al final sólo le esperaba soledad,
sigue caminando, sigue que hay una meta esperándote,
y allí sólo había un desierto ardiendo.

Nunca había visto tanta arena, su corazón se llenaba de rencor con cada rayo de sol,
recordaba labios y mentiras, sueños indecentes y anhelos baratos.
Quería volar, resucitar su amor, pero había sido devorado por la injusticia,
su desesperación...

En su desesperación odiaba al mundo,
al yonki de la esquina,
a la puta que le hacía ojitos desde la barra,
al musculitos que fornicaba con su ex,
a la loba con piel de angelito.

Escudos, barreras, toda protección era poca,
iba menguando con cada fiesta, con cada polvo,
de ninguna a cualquiera,
de la selección al camión,
de la construcción, a la destrucción.

Nunca había visto tanta arena, su corazón se llenaba de amargura con cada espejismo,
recordaba lágrimas y verdades, su vida perdida buscando tesoros imposibles.
Quería sonreír, besar, pero había sido devorado desde bien pronto,
su desesperación...

En su desesperación odiaba al mundo,
al amigo del colegio,
a la que le prometió sacarle,
al cabrón que ahora se llevaba su tiempo,
a la que le reblandeció y humanizó.

Tóxico, corrompido, consumido, bocanadas de aire contaminado,
latigazos desde su propia cabeza resacosa,
pero no hay nadie, no, no,
no cree en la inocencia, sólo en el odio y en el desierto.

Nunca había visto dunas tan altas, subirlas agota a su corazón,
recuerda su casa, su familia, sus ambiciones...
Quería una explicación para su dolor, pero sólo le dijeron que andara, que no dejara de andar, y anduvo hasta su desesperación...

En su desesperación odiaba al mundo,
a los vecinos,
a la jaula del sistema,
al hijo de puta que no estuviera en su situación,
a sí mismo.

Y ahí está, en la playa:
desnudo, despojado de su identidad, cobarde... con la marca del condón en la cartera y de la coca en su nariz.
Una voz le dice:

Camina, camina que llegarás...
Él se levanta, mira al frente y camina...
Un día más andará y se imaginará que ella ha vuelto, cuando se le pase el efecto volverá a odiar al mundo:

En su desesperación odiará al mundo,
al yonki de la esquina,
a la puta que le hacía ojitos desde la barra,
al musculitos que fornicaba con su ex,
a la loba con piel de angelito.

Nunca había visto...
nunca había visto...
porque siempre se había engañado...
y ahora es el engaño o la nada...
no sabe vivir su propia vida, por eso odia al mundo,

al yonki de la esquina,
a la puta que le hacía ojitos desde la barra,
al musculitos que fornicaba con su ex,
a la loba con piel de angelito...
que no le hacen la vida más fácil ni le dejan engancharse a ellos.

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