Borró una gran historia proyectándola como si fuera mentira,
el cuento de caricias incontables, de pelos entrelazados,
ya no habrá más contacto, no, y cuando le pregunten
hablará de ella misma, sólo de ella.
Cuando viaja en metro no quiere llegar a su destino,
"lo importante es el viaje" le decían,
y en su cerebro sólo acordes nostálgicos,
pensará en ella, sólo en ella.
Ella mataba corazones a cañonazos,
cuando él le pregunta que queda,
si es que queda algo entre las cenizas,
"Etcétera" le contesta evasiva.
Noches en blanco,
donde los cantautores se convierten en DJs,
donde la rabia sustituye al dolor,
él se enfunda el traje y sale a olvidar.
Ella borraba el pasado, él el futuro
Él destroza su alma, ella estaba cambiando
Ella desaparecía, él le hacía regresar
Él decía "te quiero", ella "etcétera"
Noches de colores,
donde se acusan de desoír sus consejos,
todo eran contradicciones, dicen no encontrarse,
uno por defecto, la otra por exceso.
Y la adrenalina hará el resto,
se dejará llevar para paliar el vacío,
se despierta siendo otro distinto,
"etcétera" insiste ella.
Etcétera en su propio hogar,
etcétera en los coches,
etcétera en las frías noches,
etcétera en la oscuridad.
Los puntos suspensivos les separan,
cada vez son más, se alejan,
él grita ahogándose, ella reniega en silencio,
y hablan sin hablar.
Es el miedo, es la cobardía
es etcétera, que les hace huir,
es el odio que empieza a surgir,
son las promesas, que no las inmortalizan las fotos
"La orilla" dice él,
"Etcétera" dice ella,
llegar a ella, llegarán,
está todo en la mente.
Aferrarse a la muerte es una forma de sobrevivir,
la boca del lobo es un buen lugar para refugiarse,
él no tiene nada que perder,
ella habla por hablar.
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