Hace no muchos días vinieron a mi casa unos individuos diciendo ser de la comisión de la falla de mi barrio. Resulta que han creado la figura de AMIC DE XXXXXX (nombre de mi calle). Me informaban que con aportación mínima -de nada menos que 25€- podría participar de una manera activa de algunas de las actividades -que no todas- que realiza su comisión durante los días de fallas.
Me contuve y les dije que no era "muy fallero", que mejor fueran a otra puerta pero que muchas gracias.
Insistieron evitando primero que cerrara la puerta, después -no advirtiendo como empezaba a fruncir mi ceño- me invitaron a que el siguiente viernes asistiera al casal a la presentación al bario y a los medios de comunicación (WTF?!) de AMICS DE XXXXXX.
Les dije que estaba ocupado, que no quería saber nada de lo que me ofrecían y -esta vez sin darle las gracias ni despedirme- procedí a cerrar.
Lo que no esperaba es que esta vez interviniera el otro individuo que hasta el momento había estado callado. Impidió, de nuevo, que cerrara la puerta y me soltó una perorata...
Que siempre habían pensado que era importante que vecinos y falla colaboraran conjuntamente, que trabajaran para conseguir engrandecer el barrio, y para darlo a conocer a la mayor gente posible y no sé que paridas más.
Y ahí exploté...
Les dije que llamar a mi puerta para pedirme dinero me parecía totalmente fuera de lugar y más aún siendo esa cifra. Que odiaba las fallas, a los niñatos -no necesariamente menores de edad- maleducados que invaden nuestras calles petardos en mano. Que no soporto las conglomeraciones sin control que se producen que imposibilitan una convivencia sana y civilizada. La falta de respeto a los que nos sentimos también muy valencianos y que no queremos sufrir el evento anual de turno. Un evento para el que Rita sí sale y sí tiene dinero. Que las mascletás me parecían para masoquistas, las calles cortadas que impiden la entrada y salida a determinados lugares a camiones de bomberos o ambulancias una aberración y que se podían ir a tomar por el culo.
Trató de replicarme, por supuesto. Y entonces le dije que los muñecos son muy bonitos y que la música da color a la ciudad, pero que no por ello tenemos que tardar cinco años en llegar a un sitio con el coche (o incluso andando) ni aguantar la suciedad y meados de borrachos que no saben beber con moderación. Que me parece igual de mal que cuando en los días de fútbol en Mestalla de repente se puede aparcar en cualquier lugar saltándose las normas o cuando en Semana Santa las procesiones molestan a los no religiosos. Que se fueran a pedir dinero a (esto mejor lo omito) y que si querían respeto empezaran por respetar el descanso de los que trabajan de buena mañana también en fallas.
Antes de dejarles plantados en el rellano les dije que el tema de la Fallera Mayor me parecía una mafia, desde los vestidos de fallera hasta sus presidentes con sus casales y carpas. Que me cagaba en poner sus banderitas y pañuelos y que aparcaría mi coche en la puerta de su casa estas fiestas cuando no encontrara sitio (aunque no conduzca, pero eso no lo saben).
Yo, como siempre, haciendo amigos.
PD. Tomaos unos churros en mi honor, yo ya estoy esperando la cremà.
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