El mundo laboral cada vez está peor, las condiciones de los trabajadores son paupérrimas y las entrevistas de trabajo se vuelven con el tiempo más leoninas. En esta barbarie desesperada por conseguir un empleo cualquier matiz puede ser decisivo. Ya no sólo valen los títulos académicos y cursos de formación como méritos, habilidades personales, experiencias extrañas... cualquier detalle puede ser el que dé la buscada diferenciación con el resto de demandantes.
Estamos de enhorabuena, desde ayer España tiene un parado menos. Se desconoce la fecha de la última contratación, Agustín Correcher ha conseguido un hito histórico. Quien se lo iba a decir cuando estaba en el colegio: "ya no sabía que más contarle al hombre que ofertaba la plaza, y entonces recordé las preposiciones... ¡para que luego digan que no sirve de nada aprenderse esas cosas!"
Le deseamos toda la suerte del mundo al nuevo mamporrero de La Cartuja.
ajjaa que tal eso
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