El problema es el viejo y gastado enfoque enciclopédico de la educación. Una serie de fotos, gráficos, mapas, y descripciones no equivalen a educar (incluso si se añade una anécdota o chiste en la charla laaaaaarga y monotona leída palabra-por-palabra), porque los datos no son información, y la información no es conocimiento.
Hasta que esa distinción no se comprenda completamente, no seremos capaces de llevar a nuestras instituciones académicas de la era enciclopédica de la Ilustración (datos), a la era informática (información), al siglo XXI (conocimiento).
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