viernes, 16 de marzo de 2012

Personal: El tío Tono

El tío Tono tenía un caliqueño y dijo que lo último que haría en su vida sería fumárselo.

El tío Tono nunca dejaba que le cogiera del brazo, "Qué dirán de tu tío... yo con el bastón puedo, no toques al tío"

El tío Tono era un sabio, alguno en el pueblo le quería pillar preguntándole si esa tarde iba a llover, "Mañana te lo diré" decía.

Estando yo haciendo problemas de álgebra el tío Tono, que apenas sabía leer y escribir, me decía "si no te da 67 está mal" y no le hacía caso, pero cuando llegaba al final daba sorprendentemente 67.

El tío Tono nunca perdió al dominó.

De joven al tío Tono, tan crack y tan guapo, se lo rifaban las chicas, pero él sólo quiso a la abuela y con ella se casó.

El tío Tono sólo me permitía a mi que le hablara "de tú", el resto de nietos, hijos, familiares y amigos le llamaban "de usted".

Mi tío Tono nunca estuvo enfermo de nada.

Una mañana el tío Tono me llamó, me dijo que le dijera a mis padres que si querían verlo vivo fueran ya. Llevaba veinticuatro horas sin salir de la cama.

Asustado, fui a decírselo. Mi padre al verme llegar dejó la partida del bar a medias y me preguntó qué pasaba.

Mi madre algo incrédula también partió. El tío Tono dijo que era su último día y se encendió el caliqueño.

Antes de dejar que entraramos todos en la habitación, nos llamó uno a uno para estar a solas. Me dio las gracias por haber traido a mis padres, dijo que era un valiente entre lágrimas.

El tío Tono falleció antes de las doce de la noche.

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